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Glaucoma: el "ladrón silencioso de la visión"

4 days ago
3 min read

Conoce cómo detectarlo y proteger tus ojos

El glaucoma es una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo. Lo más preocupante es que, en sus etapas iniciales, generalmente no presenta síntomas, por lo que muchas personas desconocen que lo padecen hasta que la enfermedad ya ha avanzado.

La buena noticia es que, con un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, es posible controlar el glaucoma y conservar la visión durante muchos años.

¿Qué es el glaucoma?

  • Es un grupo de enfermedades que dañan progresivamente el nervio óptico, la estructura encargada de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro.

  • En la mayoría de los casos, el daño está relacionado con un aumento de la presión intraocular; sin embargo, algunas personas pueden desarrollar glaucoma aun con presión ocular dentro de valores normales.

  • Como el nervio óptico no puede regenerarse, el daño causado por el glaucoma es permanente. Por eso la detección temprana es tan importante.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar glaucoma, pero el riesgo aumenta si:

  • Tienes más de 40 años.

  • Tienes antecedentes familiares de glaucoma.

  • Padeces diabetes o hipertensión arterial.

  • Presentas miopía o hipermetropía elevadas.

  • Has utilizado medicamentos con corticoides durante periodos prolongados.

  • Has sufrido traumatismos o cirugías oculares.

Si te identificas con alguno de estos factores, es recomendable que realices revisiones oftalmológicas periódicas, aunque sientas que ves bien.

¿Cuáles son los síntomas?

En el glaucoma de ángulo abierto —el tipo más frecuente— la enfermedad suele avanzar sin causar molestias. La visión periférica comienza a disminuir lentamente, y es común no notarlo hasta etapas avanzadas.

El glaucoma agudo de ángulo cerrado, en cambio, puede presentarse de forma súbita con:

  • Dolor intenso en el ojo.

  • Visión borrosa.

  • Halos alrededor de las luces.

  • Enrojecimiento ocular.

  • Dolor de cabeza intenso.

  • Náuseas y vómito.

Si presentas estos síntomas, se trata de una urgencia médica y debes buscar atención inmediata.

¿Cómo se diagnostica?

El oftalmólogo puede detectar el glaucoma mediante una evaluación completa, que puede incluir:

  • Medición de la presión intraocular.

  • Exploración del nervio óptico.

  • Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), que permite identificar daños muy tempranos en las fibras del nervio óptico.

  • Campo visual, para evaluar la visión periférica.

  • Gonioscopía, para valorar el ángulo de drenaje del ojo.

  • Paquimetría (medición del grosor de la córnea), cuando está indicada.

Estas pruebas ayudan a establecer el diagnóstico, determinar el tipo de glaucoma y dar seguimiento a su evolución a lo largo del tiempo.

¿Cómo se trata el glaucoma?

El objetivo del tratamiento es disminuir la presión intraocular para proteger el nervio óptico y retrasar el avance de la enfermedad. Existen distintas alternativas, y tu oftalmólogo elegirá la más adecuada según tu caso.

1. Gotas oftálmicas

  • Son el tratamiento inicial en la mayoría de los pacientes.

  • Existen distintos grupos de medicamentos que disminuyen la producción del humor acuoso o facilitan su drenaje.

2. Tratamiento con láser

  • Se usa cuando las gotas no son suficientes, o como alternativa en algunos pacientes.

  • Incluye trabeculoplastia láser selectiva (SLT), iridotomía periférica con láser (para determinados tipos de glaucoma), y otros procedimientos según cada caso.

  • Suelen ser ambulatorios y permiten mejorar el control de la presión ocular.

3. Cirugía

  • Se considera cuando el glaucoma continúa avanzando a pesar del tratamiento médico o con láser.

  • Entre las opciones disponibles en México están la trabeculectomía, implantes o dispositivos de drenaje, y cirugías de glaucoma mínimamente invasivas (MIGS) en pacientes seleccionados.

  • La elección depende del tipo de glaucoma, la gravedad de la enfermedad y las características de cada paciente.

¿Se puede curar?

Actualmente no existe una cura para el glaucoma, pero sí puede controlarse. El tratamiento busca conservar la visión restante y evitar que el daño al nervio óptico continúe avanzando. Por eso es muy importante:

  • Aplicar las gotas exactamente como te fueron indicadas.

  • No suspender el tratamiento sin consultar a tu oftalmólogo.

  • Acudir a todas las revisiones programadas.

  • Informar a tu médico si aparecen efectos secundarios o dificultades para seguir el tratamiento.

La importancia del diagnóstico temprano

Muchas personas descubren que tienen glaucoma durante un examen oftalmológico de rutina, antes de presentar cualquier síntoma. Detectar la enfermedad en fases tempranas permite iniciar el tratamiento a tiempo y reducir el riesgo de pérdida visual.

Si tienes más de 40 años, antecedentes familiares de glaucoma o alguno de los factores de riesgo mencionados, agenda una revisión oftalmológica, aunque sientas que ves bien.

Conclusión

El glaucoma puede avanzar en silencio, pero un diagnóstico oportuno y un seguimiento adecuado hacen una gran diferencia. Hoy existen diversas alternativas terapéuticas en México —medicamentos, tratamientos con láser y cirugía— que permiten controlar la enfermedad y preservar la calidad de vida de quienes la padecen.

La mejor forma de proteger tu visión es realizar revisiones oftalmológicas periódicas y seguir las indicaciones de tu especialista.

 
 
 

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